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Intentar la libertad.

Publicado: abril 7, 2011 en Uncategorized

Hoy  se realizan marchas simultáneas en varias ciudades  del país. Bajo el estandarte de la ya famosa mancha  en rojo No más sangre del caricaturista mexicano Rius, la sociedad se une para crear conciencia acerca de la violencia, ahora más que nunca imperante y casi acostumbrada, que se vive.

Querido lector, si eres mexicano no te voy a contar cual es la situación,   seguramente no desconoces las cifras de muertos, las ejecuciones diarias, los secuestros,  la impunidad, etc. Por lo que sólo me resta decirte que es importante tomar en cuenta el tema  de la violencia, y es importante que sea constantemente recordada  y percibida por la gente, con la misma molestia que una astilla (que digo astilla, estaca) en la carne o una herida mórbida.

Si la violencia, la inseguridad, la injusticia, la corrupción  y el crimen aberrantemente impune no doliera,  correríamos el riesgo de ignorar, de acostumbrarnos a esa realidad, a hacer de  estos flagelos parte de nuestras vidas o incluso a justificarla, como se hace cuando los esquemas de violencia han cundido tan hondo, se han incrustado tan profundo en la conciencia colectiva e individual,  que creemos que son parte  de la vida.

Por esa razón, bien acogidas las propuestas para manifestarse en contra de este reino de terror, pues son una prueba fehaciente de que la sociedad mexicana aún puede mostrarse, consciente,  unida y reaccionaria antes que  aceptar  y soportar con sumisión el silicio  de la violencia y el crimen que nos desangra. Pues la autentica libertad vive en los ideales y es  la que puede hacernos sobrevivir a esta realidad, ya que, cuando nos hayan vencido en  pensamiento y sentir, nos habrán vencido por completo.

Seamos libres, mostremos nuestro repudio a la violencia y a la inseguridad,  pues si por el contrario es indiferencia lo que sentimos,  algo muy intimo y humano  se debió de haber quebrado en nuestro interior.

 

 

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Amor…¿deshechable?

Publicado: febrero 15, 2011 en Celebraciones, Uncategorized

Dicen que el amor  se ha vuelto desechable, como lo son las tarjetas, globos, flores, chocolates,  caramelos, querubines alados, adornos de foami, osos y otras mascotas de peluche; como lo son el papel celofán, las celocedas,  los cartelitos y los mensajes rosas, rojos y fiushas que inundan escaparates, tarjetas, calles y buzones de entrada en febrero.   Aún así, el  sentimiento amoroso, contrario a lo que a muchos les ha dado por creer hoy en día, no es tan mundano y materialista.

Tampoco tiene mucho que ver con la celebración de San Valentín con exactitud, ya que, como todo lo que solemos tocar y administrar los seres humanos,  los motivos originales de la celebración son transformados en  fines mediáticos  con   afanes de lucro, sí, porque todo ahora se vende y se compra según las posibilidades, y hay  días como estos  en los que el principal móvil es inflar carteras y desinflar otras so pretexto de celebrar el amor, porque muchos  quieren comprar “la estaca”, pero  “les falta la vaca”.

Y es que, con la presión social y anímica que se echa por los hombros en estos días (lograda en mayor parte por la omnipresente publicidad), a  más de uno o una se le ha escuchado lamentarse de la ausencia de una pareja, como si estas se vendieran junto con toda la parafernalia carmín y rosa de los centros comerciales.  Los amigos y las parejas no son accesorios o ítems coleccionables, mucho menos intercambiables, ni son una señal de estatus, aunque  es muy frecuente que se confundan a los seres vivos con objetos de lujo.

Lo mismo que ya es común ver a un canino de raza pequeña en los brazos de una fashionista, que la pertenencia de amigos y pareja es cuestión de estatus y reflejo del éxito personal y cuando un individuo decide que esa es la definición para sus relaciones interpersonales, es cuando se unirá  a las filas del esnobismo, la pretensión, la pose, cuando se hará seguidor de las tendencias del momento, no importa que no tengan que ver con su esquema de valores (si es que alguna vez los tuvo)  hasta perderse así mismo en esa dinámica del siempre parecerse a los demás.

Conductas de presión y causas que desvirtúan el objetivo inicial hacen que se pierda de vista que muchas veces el viaje es más importante que la meta, y  que desesperemos por un ser con el cual podamos demostrarle al mundo que somos todo menos inadaptados sociales.

Y los corazones se vacían y llega la ambición por poseer; llega el catorce de febrero; llega San Valentín  para que se celebre el amor y si lo hay, ¿por qué no? Se puede, se vale  hacer un presente que nazca de las ganas de ver sonreír a quien le da sentido a la celebración, por que cuando se tiene y se posee el amor, raro presente de la vida que se nos es otorgado raras, rarísimas veces a lo largo de nuestra existencia, es bueno considerar que hay que regarlo, cuidarlo y cultivarlo como a una planta exótica y delicada que no un ente disponible en algún aparador, por lo cual nos privilegia con su existencia. Pero si no, creo que hay que dar un paso adelante y ver que aunque somos seres sociales, y el hecho de no vernos completamente “adaptados”- incluso en los aspectos emocionales, sentimentales o familiares- sólo nos hace la excepción a la regla y nos otorga la comprensión de que en  este mundo, no todo se trata de llenar el álbum de los menesteres como si fuera una lista del supermercado: casa..sí, empleo prestigioso…sí, auto a la puerta…sí, ropa costosa…sí, amistades influyentes o populares, gente políticamente correcta en nuestra colección de cromos e  incluso, pareja de buen ver y con una jugosa cuenta en el banco de preferencia.

El mundo de las emociones no puede ser  surtido con una visita al centro comercial, y si al amor se le da el tratamiento de una pertenecía, a la pareja de un modelo de auto susceptible a ser cambiado cuando aparezca uno más lujoso y atractivo, entonces no nos extrañemos que un día, el  famoso sentimiento sea tan capitalizable y mundano que se le relegue a un úsese y   tírese, y   lo hallemos  botado en un cesto de basura junto con todas las chucherías, ositos cariñositos , corazones y demás monadas y fayucas compradas el catorce de febrero, que como todo en esta vida de consumismo, pierde su encanto después de un tiempo.

Hoy quisiera dejar un fragmento más de aquel programa radiofónico de la estación Radioactivo 98. 5.

Este apartado, trata acerca de algunas costumbres funerarias, digamos…curiosas o que han marcado el origen de ritos fúnebres modernos y sería bueno saber el origen de algunos de ellos.

Data.     La muerte

La costumbre de vestirse de negro en señal de luto data desde los tiempos de la civilización romana. Originalmente tenía como finalidad ocultarse de los espíritus y fantasmas malignos, que se supone, acudían atraídos por el cadáver fresco. Cabe señalar  que en algunas regiones de Asia. El luto se muestra, no con prendas negras, sino blancas o amarillas.

En la Edad Media, durante mucho tiempo existió la costumbre de sacrificar a una persona viva cada vez que se inauguraba un nuevo cementerio; la idea, era crear así un fantasma guardián del cementerio ya que, es bien sabido; los fantasmas sólo aparecen en el lugar dondce mueren y en raras ocasiones alguien muere en un cementerio. En teoría, la importancia de tener un vigilante fantasma  , era principalmente la de alejar a los profanadores de tumbas y posibles espíritus malignos en busca de un cuerpo del cual apoderarse.


Tumba profanada

Hasta finales del siglo XIX, la parte norte de los cementerios apenas se empleaba para enterrar a la gente, usualmente era la parte más sombría y descuidada pues era el área destinada para enterrar a los suicidas. Ocasionalmente, los suicidas, al igual que los criminales también eran enterrados en los cruces de caminos, esperando así que si regresaban como fantasmas, se confundirían sobre que camino tomar y así permanecerían en el mismo lugar hasta finalmente desaparecer.

El vocablo funerario, viene del latín Fumus, que quiere decir; antorcha. En la antigua roma se creía que la luz de las antorchas ahuyentaba a los malos espíritus y que el humo del fuego guiaba más fácilmente el alma del difunto hasta su camino. Con el paso de los siglos las antorchas fueron sustituidas por velas, pero el nombre permaneció.

Y por cierto, la costumbre del paso lento, es una costumbre que se debe precisamente a que en tiempos antiguos se debía caminar despacio para evitar que se apagaran las velas que usaban.

La feria del alfeñique 2009

Publicado: octubre 28, 2009 en Uncategorized

Para chuparse los huesos. 

Ese es el slogan de la edición 2009 de la ya tradicional Feria del Alfeñique en la Ciudad de Toluca, capital del Estado de México, precisamente mi entidad.

Pues bien, hace días fui a darle una pequeña visita y estas son algunas de las fotografías que tomé.Todas son de lo que se ve, se respira, se prueba y se compra en dicha feria que atrae a muchos visitantes interesados en comprar artesanías para celebrar, conmemorar y/o festejar el Día de muertos.

En este mercado improvisado que se monta en los portales del Centro Histórico de la ciudad, se pueden hallar las artesanías típicas de todo el país, como las calaveras de dulce y de chocolate, las de amaranto y caramelo, pero también están las tradicionales calaveras de Toluca, muy adornadas, barrocas podría decirse, que usualmente son más vistosas que las de otras regiones del país.

Y por supuesto, no podían faltar los oficios, es decir, pequeñas representaciones de esqueletitos de barro haciendo toda clase de oficios, desde maestr@ de escuela, hasta teibolera, pasando por veterinario, carnicero, soldador, etc. ¿Quieren encontrar su oficio o comprar alguno para un amigo o familiar? Pueden ir a Toluca y visitar esta feria que estará instalada hasta el mero dos de noviembre.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La muerte niña

Publicado: octubre 21, 2009 en Uncategorized

Entrada de un blog antiguo, que rescato.

 

No obstante —oh paradoja— constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica,
cumple una edad amarga de silencios
y un reposo gentil de muerte niña,
sonriente, que desflora
un más allá de pájaros
en desbandada…


José Gorostiza, Muerte sin fin 

 

Una más de las “curiosas” costumbres funerarias de  México (y América Latina ), era sin duda la de retratar a los niños difuntos, sólos o acompañados por sus familiares, vestidos de santos o como si estuviesen vivos. 

Hoy en día, sin embargo y pese a la creencia de que  la muerte mexicana es más benévola  y menos macabra que en el resto del mundo, esta costumbre pudiera parecer un tanto escandalosa para el sector “más civilizado” de la sociedad, ya que con el paso de los años, hemos heredado de otras culturas, el pudor ante la muerte.

Pero en esos años, finales del siglo XIX y principios del XX, la fotografía o daguerrotipos, era un lujo que bien se podía tomar una familia de cualquier posición social, para que el último instante de vida del pequeño,  no se perdiera en el olvido.

La verdad, es que la costumbre no es exclusiva de nuestro país, sino que fue aprendida de los europeos, quienes fotografiaban a sus muertos para recordarlos. Sólo que en nuestro país, la Muerte niña, tomó mayor importancia.

Es importante  señalar que se le “festejaba” a las criaturas fenecidas por entrar de nueva cuenta al reino de los cielos,   sin haber sufrido la  macula del mundo terrenal y tener que atravesar sus duros caminos. Los niños, a esa tierna edad no podían tener pecados en su haber, por lo que ni siquiera había que rezar por el descanso de su alma.

De allí que hasta hoy en día, se guarde una especial  y muy nostálgica alegría en sus velorios. Si bien es cierto que la costumbre de retratarse con ellos ha terminado, en algunos lugares menos urbanizados, se acostumbra, que los niños y jóvenes solteros asistentes al velorio de un pequeño, jueguen y rían entre ellos rondas y bromas, para que el alma del niño vaya en alegría y  paz.

Es por eso que se distingue y clasifica a los difuntos y por ello, tienen un día especial para recordarseles; por eso el uno de noviembre se recuerda y celebra a la Muerte niña.